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domingo, 10 de febrero de 2013

MI AGRADECIMIENTO ACEITES PRIEGO


Esta semana ACEITES PRIEGO a tenido la amabilidad de mandarme para que probemos unas muestras de sus estupendos aceites ya tengo ganas de probarlos con alguna ensalada o algún plato delicioso.
Económicamente la base de la población hispanoromana de la comarca de Priego de Córdoba tenía su piedra angular en la agricultura, en la famosa tríada mediterránea (trigo, vid y olivo). Existen pruebas arqueológicas de elementos pétreos dedicados a la prensa de aceitunas del siglo II después de Cristo.

Según datos del año 1.747, facilitados por el Marqués de Priego, en cumplimiento de una Real Orden se producían en la zona más de 20.000 arrobas de aceite.

A principios del siglo XX existían en el término de Priego, más de cuarenta molinos, que nos dan una idea de la importancia que tenía el olivar dentro de la economía de la zona y que ha seguido teniendo a lo largo de este siglo. Después de la grave crisis de los años 60, el único motivo de arraigo económico que encontraron los habitantes de la comarca fue el cultivo del olivar, el cual ha ido creciendo paulatinamente hasta ocupar prácticamente el 100 % de la superfice cultivable de la zona de producción de la Denominación de Origen.

Los aceites producidos en la comarca de la Denominación de Origen Priego de Córdoba ya contaban con numerosos reconocimientos por su calidad. Según datos históricos a partir del año 1912 se han obtenido diversos premios por molinos de la comarca en exposiciones Españolas y Francesas. La Denominación de Origen Priego de Córdoba se ha consolidado como una de las grandes y hoy sus aceites triunfan, en los más prestigiosos concursos y premios internacionales.
Los aceites certificados por la Denominación de Origen Protegida Priego de Córdoba proceden de las variedades (Picuda, Hojiblanca y Picual).

De los olivares de la comarca de la Denominación de Origen se extrae un zumo de aceituna verde sublime e intenso, presentándose en nariz con matices herbáceos, recordándonos igualmente tonos frutales, tales como la manzana y, en menor medida, reminiscencias a hortalizas como el tomate. Su entrada en boca sorprende con un sabor dulce, que poco a poco va dando paso a un amargo muy leve y a su vez agradable, que nos da idea de los matices verdes que posee, para finalizar con un ligero picor en la parte posterior de la boca. Es en este momento cuando nuevamente se potencian todos los aromas, surgiendo con más fuerza los matices almendrados, la sensación de fruta en su estado óptimo.

Solo los aceites certificados por la Denominación de Origen Protegida Priego de Córdoba, llevan una contraetiqueta numerada que garantiza que el producto ha superado todos los controles de calidad y origen.

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